FIAT LUX
LO QUE TUVO QUE SIGNIFICAR TENER LUZ LAS VEINTICUATRO HORAS AL DÍA

El 23 de abril de 1897, un grupo de visionarios lojanos constituyó la Sociedad Luz Eléctrica (posteriormente llamada Empresa Eléctrica Luz y Fuerza) con un capital inicial de 16.000 sucres que equivalian a unos 7.800 dólares estadounidenses de oro de finales del siglo XIX.
Se encargó al ingeniero francés Alberto Rhor la adquisición de los equipos en Europa. Las turbinas y dinamos cruzaron el Atlántico en barco hasta el puerto de Paita (Perú) y, desde allí, fueron transportadas a lomo de bestia a través de los complejos caminos hasta Loja.
La planta se instaló aprovechando las aguas del río Malacatos, con la estación de generación ubicada en el sector de la actual calle Epiclachima (en la subida hacia El Pedestal). Contaba con dos turbinas hidráulicas de corriente directa de 12 kW cada una.
El 1 de abril de 1899, los focos incandescentes se encendieron por primera vez, iluminando el centro de la ciudad —con especial asombro de los habitantes a lo largo de la actual calle 10 de Agosto, bautizada popularmente como “la calle de la luz”.
Este acontecimiento situó a Loja no solo a la vanguardia del país, sino entre las primeras ciudades de Sudamérica en contar con este}a modernidad.
