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Quinta essentia médica theorico practica,

FRANCISCO SUÁREZ DE RIBERA

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Cubierta de libro en pergamino o piel curtida rústicamente, muy característica de libros antiguos, Quinta essentia médica theorico practica, 1732. El pergamino muestra una textura rugosa, arrugas naturales y variaciones de tono debido al envejecimiento, la humedad y el uso prolongado.

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Se aprecian pliegues pronunciados y deformaciones propias de la tensión del material a lo largo de los siglos y de la estructura interna del bloque de texto. En el centro de la cubierta se observa una numeración manuscrita  "145"  añadida posteriormente.  Hay zonas con manchas de desgaste, suciedad acumulada y oxidación del material. En la esquina inferior izquierda se nota una pequeña zona reparada o sujeta con cinta adhesiva transparente moderna, lo cual indica un intento de restauración casera o protección reciente. En el margen derecho se vislumbra un resto de cierre o atadura (probablemente una tira de cuero o cordel que servía para mantener el libro presionado y cerrado).

En el cuerpo central:

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Qualquiera que esta/en/cia

viere la firma de espejo

no la compre ni la coja

sin que su dueño lo venda

 

Firma y rúbrica: B. Espejo

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(con una compleja rúbrica o floritura espiralada debajo)

Francisco Suárez de Ribera (Salamanca c. 1686-Madrid, c. 1738) fue un médico español que destacó por sus numerosos escritos publicados sobre medicina.

El grabado o estampa I presentado una obra  realizada por el artista y grabador español Fray Matías Antonio de Irala (firma abajo a la izquierda como "F. Mathias Irala del. et sculp."). 

La escena está enmarcada en un hemiciclo coronado por jarrones con motivos florales con un angelito y un jarrón de flores, también existe un pebetero.

 

En el eje central superior -simetría-, rodeado de destellos celestiales, se aprecia un ojo divino -símbolo de la providencia-. Justo debajo, un cetro en forma de caduceo entrelazado con una serpiente.

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El tondo principal destaca por un gran medallón sostenido por dos ángeles  situados a ambos lados, los cuales llevan coronas o guirnaldas de flores en la cabeza. En la parte superior del marco ovalado se lee el lema: «FULCHRIORATTRITARESURGO» (Pulchrior attrita resurgo: "Más hermosa resurge tras ser triturada/machacada". La pierna derecha de Dios dentro del tondo pisa el azafrán (Crocus) brotando del suelo, con capullos y flores estilizadas, flanqueadas en un paisaje montañoso al fondo. En la base del grabado, sobre una  cartela barroca decorada con volutas y una venera central, se encuentra una inscripción en dísticos latinos que profundiza en la alegoría del azafrán: "Pulchrior ut crescat, teritur Crocus: ô furor ingens Lætior ut possis surgere, nolle premi!" (Transcripción: «Para que el azafrán crezca más hermoso es machacado: ¡oh gran locura negarse a ser oprimido para poder levantarse con más alegría!". En el margen inferior izquierdo se lee con claridad la autoría del grabado: «F. Mathias Irala del. et sculp.» (Fray Matías de Irala lo dibujó y grabó).

Título de la obra: QUINTA ESSENTIA MEDICA THEORICO-PRACTICA; IN DUOS LIBROS DIVISA (Traducción: «Quinta esencia médica teórico-práctica; fraccionada en dos volúmenes, centrándose el primero en los preceptos teóricos de la disciplina»).
Dedicatoria: Dirigida formalmente al Dr. Josephus Cervi (D. D. Josepho Cervi), eminente facultativo y primer médico de sus majestades los reyes en España (referido como Catholicorum Hispaniarum Regum vigilantissimo archi-medico).
Autoría: El texto es una creación de D. Francisco Suárez de Rivera, médico de la real cámara, doctor graduado por la célebre Universidad de Salamanca y miembro distinguido de instituciones como la Real Sociedad Médico-Química de Sevilla y la Academia Incógnita.
Datos de edición: El volumen se imprimió en Madrid en el taller de la viuda de Francisco del Hierro, durante el transcurso del año 1732 (citado como Anno Virginei partus 1732).
Detalle iconográfico: La portada exhibe un grabado simbólico de un ave fénix resurgiendo de sus cenizas bajo el brillo solar, acompañado del lema latino Post fata resurgo, flanqueado por emblemas del editor.
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La siguiente página constituye un preámbulo erudito que entrelaza conceptos teológicos y racionales, embellecido por una orla de diseño floral y ornamental:
Referencia sacra: Se cita el Libro de los Jueces respecto a la palabra Schibboleth como prueba de identidad y pronunciación, metáfora clásica sobre el rigor necesario para discernir el conocimiento verdadero frente a lo superficial.
Sentencia popular: Recoge un adagio de la región de Tolosa («Haz el bien y no faltarán rivales; hazlo mejor y a todos vencerás»), impulsando al lector hacia la excelencia constante.
Pensamiento estoico: Se incluye una máxima atribuida a Séneca que defiende que la verdadera sabiduría no reside en la cantidad de información, sino en el dominio de aquello que resulta realmente útil y provechoso.
 

Estampa del ciervo en el frontispicio
La imagen presenta a un ejemplar de ciervo en posición rampante sobre un entorno de montaña, contenido en una cartela de estilo barroco con detalles de conchas y volutas. Esta ilustración es una sutil alegoría visual del apellido del destinatario, el Dr. Cervi. La mirada del animal dirigida al cielo simboliza la búsqueda de la perfección, la agudeza mental y la dignidad, elementos recurrentes en la tratadística científica del siglo XVIII para honrar a figuras de alto rango e intelecto.

Esta primera página comienza con una solemne y pomposa lista de títulos dirigidos a Don José Cervi. Se le describe como una figura preeminente entre los médicos "entre los catedráticos de Apolo" y se destaca su alto estatus institucional como socio y presidente de la Academia de Sevilla, miembro de los Reales Consejos y, sobre todo, Arquiatra -médico principal- de los reyes católicos de España (Felipe V).  Al final del bloque formal aparece el firmante, el doctor Francisco Suárez de Ribera, quien presenta la obra.   El juego retórico inicial (El mito del ciervo): Suárez de Ribera introduce el eje literario de todo el texto jugando con el apellido de Cervi (Cervus = ciervo). Utiliza la célebre frase clásica Noli me tangere, quia Caesaris sum "No me toques, porque soy de César", que originalmente llevaban los ciervos sagrados en la antigua Roma. El autor plantea una duda irónica dirigida a los críticos (Zoilus): el ciervo no solo pertenece al César (el monarca Felipe V), sino que pertenece al propio Cervi, convirtiendo su apellido en un emblema de distinción real e inviolable.  

 

La Página 2  establece la vinculación con el rey y la medicina: El texto continúa alabando la figura del rey Felipe V y recalca que José Cervi actúa como su médico principal, situándolo en la cima de los "héroes gigantes" de la facultad médica. El autor introduce su propia obra médica (Quinta Essentia Medica) haciendo un juego conceptual. Dice que este libro fluye de manera natural hacia Cervi, acudiendo al manantial de las aguas saludables y de la teoría médica práctica que el propio Cervi representa.  

Suárez de Ribera recurre a la autoridad de autores anteriores (como Schröder y el abad Picinnello) para justificar por qué la figura del ciervo es perfecta para un gran médico. Según esta tradición alegórica, un médico sobresaliente capaz de descubrir enfermedades ocultas y expulsarlas del cuerpo humano debe ser honrado con el emblema del ciervo.   Competencia académica: El autor menciona a diversos miembros de la Academia "Intentos" —como Ludovicus Lanzavechia, Marcus Antonius Adelpha, Scipio de Cella y Ludovicus Sforza— que ya utilizaban al ciervo como símbolo o emblema.  

 

La Página 3, finaliza la mención de los académicos que usan al ciervo como símbolo y conecta con otros lemas célebres, como el del Cardenal Doria bajo el lema "Vigilantibus" -A los vigilantes- o el de San Carlos Borromeo -"una Salus felicifimè gaude"-.   La ofrenda de la obra: Suárez de Ribera le pide a Cervi que reciba en su pecho -"en tu seno fovens"- esta obra sobre la esencia de la medicina que ahora saca a la luz. El texto concluye con una bendición cargada de simbolismo: le desea que, así como José (patriarca bíblico) fue longevo y los ciervos disfrutan de una vida muy prolongada, Cervi viva "años nestorianos" -una vida larguísima y llena de sabiduría como la de Néstor en la mitología-. Finalmente, Madrid, desde el estudio (Musaeo) del autor, el 6 de diciembre de 1732.  

Estas tres páginas recogen el procedimiento legal y religioso reglamentario en la España del siglo XVIII para autorizar la divulgación científica, garantizando tanto la calidad científica del autor como la ortodoxia doctrinal del texto antes de entrar a la imprenta.

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1. Datos de la Obra y Autor

  • Título de la obra: Quinta Essentia Medica Theorico-Practica.

  • Autor: Dr. D. Francisco Suárez de Ribera (Doctor de la Academia de Salamanca, Socio Hispalense y Médico de Cámara de Su Majestad)

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2. La Censura Eclesiástica 

  • Censor: Fray Francisco de Uvalia, jubilado de la Orden Premonstratense, predicador y abad del Monasterio del Santísimo P. N. Norberto en Madrid.

  • Autoridad que comisiona: Lic. D. Miguel Gómez de Escobar, Vicario General de la Curia de Madrid.

  • Elogio al autor y la obra:

    • El censor destaca la trayectoria prolífica del Dr. Suárez de Ribera y la calidad de sus escritos médicos anteriores.

    • Compara la dedicación del autor con una cita histórica atribuida por Sozomeno al emperador Teodosio, resaltando cómo atiende a los enfermos y causas médicas durante el día y dedica las noches enteras al estudio y la producción escrita.

    • Expresa que los conocimientos del autor son financiados o respaldados como un "aceite" que alimenta la ciencia médica en España.

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  • Dictamen final de la censura (29 de marzo de 1732): Certifica solemnemente que la obra no contiene nada opuesto a la sana doctrina católica ni a las buenas costumbres, siendo totalmente digna de ir a la imprenta.

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3. La Licencia del Ordinario 

  • Autoridad concedente: Lic. D. Miguel Gómez de Escobar, Vicario de Madrid y su partido.

  • Resolución (14 de noviembre de 1732): Concede formalmente la licencia de impresión y publicación del libro tras revisar y aprobar el dictamen positivo de la censura eclesiástica.

  • Refrendación: Firmado por la autoridad eclesiástica y su secretario, Joseph Fernandez.

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