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CUENCA ¿CÓMO ESTÁS?

3 sept
4 min de lectura

Actualizado: 14 sept



A partir de las Actas del Cabildo de Cuenca (años 1820-1821), se puede comprender perfectamente la situación social, administrativa y política de la ciudad en los años previos a su independencia definitiva. (Folios 1-10v)


  •  Las sesiones se desarrollan bajo el marco jurídico de la Constitución de Cádiz (reinstaurada en marzo de 1820 bajo el reinado de Fernando VII), evidenciando que las instituciones locales seguían funcionando formalmente bajo el aparato burocrático y fiscal de la Corona española.


  • La administración de la ciudad recaía sobre un círculo reducido de vecinos notables que asumían cargos concejiles y notariales (como regidores, tasadores, síndicos procuradores y alcaldes constitucionales), los cuales debían alternarse o enfrentar renuncias por enfermedad o edad, como ocurrió con Lucas Arévalo.


  • El Cabildo operaba en un clima de vigilancia y control político estrecho, procesando comunicaciones directas sobre movimientos militares, la llegada de autoridades (como el Jefe Superior de la Provincia y el Teniente Coronel Antonio Arteaga) y notas vinculadas a "la rebelión de este lugar", lo que refleja un orden público convulsionado.


  • Las arcas del Cabildo ("caudal de Propios") sufrían estrecheces económicas notorias ante las "críticas circunstancias del día". El Ayuntamiento se veía obligado a destinar fondos limitados (como pequeños libramientos de 15 a 100 pesos) para cubrir gastos corrientes urgentes del Alcalde Primero o para costear celebraciones oficiales del bando realista, como el triunfo de sus armas.


  • Las decisiones municipales convivían y se entrelazaban con los avisos eclesiásticos del Obispado (enviados por figuras como el provisor o el arcediano), evidenciando que la Iglesia mantenía un rol activo y de peso en la fiscalización y el acontecer político cotidiano de la sociedad cuencana.


  • El Cabildo organiza los protocolos de bienvenida y nombra comisiones especiales (integradas por ciudadanos prominentes como Alejandro Espinoza, Miguel Guillén, José Flores, Francisco Cobos y Juan Chancel Bernal) para recibir al nuevo Teniente Coronel, Jefe Político y Militar.


  • Se formaliza la asunción de cargos del Templo/Coronel Graduado D. Fost. Arteaga como Jefe Político Interino, Comandante General y Militar de la Provincia, cumpliendo con los títulos conferidos desde Quito y prestando los juramentos de ley correspondientes.


  • Se debate la organización interna del Cabildo y la distribución de funciones por trimestres o cuatrimestres para los miembros del Ayuntamiento.


  • Se designa a D. Juan Choscoso como nuevo Fiel Ejecutor para turnar en el cargo de acuerdo con las disposiciones superiores.


  • Se nombra a figuras destacadas como Antonio Carrión, Antonio Coronel y Francisco Choscoso para atender de manera inmediata asuntos urgentes de la administración pública.


  • Ante la grave falta de recursos económicos en la caja pública para abastecer al ejército, el Cabildo recibe una comunicación del Comandante en Jefe (D. Francisco González) advirtiendo la necesidad imperiosa de vestir a los soldados.


  • Se ordena realizar un repartimiento obligatorio y proporcional entre los vecinos pudientes de la ciudad y su jurisdicción (con excepción del pueblo de Paute) para recolectar fondos y bienes.


  • La meta fijada consistía en fabricar y reunir 2,400 camisas y 2,400 pantalones de género blanco para los soldados. Para ello, se designaron comisionados encargados de supervisar las compras y asegurar que la contribución fuera efectiva sin generar abusos ni demoras.


  • Se documenta también la colaboración del Obispado, cuyo Vicario Capitular distribuyó y entregó una parte importante de estas prendas (800 camisas y 800 pantalones) a través de los párrocos bajo su mando.


  • Las actas documentan sesiones del cabildo en las que se procede a realizar elecciones y designaciones de cargos públicos mediante el sistema de cédulas o votos


  • Se detalla la intervención de capitulares, regidores y figuras militares o de autoridad (como maestres de campo, tenientes de corregidor y alcaldes mayores) para asegurar que el proceso electoral se lleve a cabo conforme a las normativas y la costumbre establecida.


  • En las diferentes rondas de votación se introducen cédulas en un cántaro para sortear o elegir los puestos. Se nombran y verifican cargos como el de procurador general y alcaldes ordinarios.


  • Tras el recuento de los votos y la lectura de los resultados, los elegidos son llamados para aceptar formalmente sus cargos, prestar el juramento correspondiente y asumir sus funciones dentro de la república o cabildo.


  • Al final de cada sesión o acuerdo, el documento es firmado por los capitulares, escribanos y autoridades presentes para dar fe y legalidad a los actos administrativos y electorales realizados.


Folios 11 al 17, fechados entre febrero y marzo de 1821:


  • El Cabildo recibió oficios del comandante militar Francisco Gonzales para asegurar el abasto, sustento y alojamiento de las tropas ubicadas en la ciudad. Se designó a regidores y alcaldes (como Carlos Sellén, Juan Domingo Tomer de Ase, Bonifacio Ramirez y el alcalde Joaquín Crespo) para organizar que los vecinos y pueblos colaboraran voluntariamente o mediante cuotas con camisas, pantalones, alimentos y recursos económicos.


  • Ante los problemas de deserción y la falta de cumplimiento en los cupos de reclutas, el Cabildo ordenó a los tenientes de justicia de los pueblos capturar y reclutar de forma estricta a hombres solteros de buena estatura y robustos, evitando personas enfermas o débiles. Asimismo, se exigió vigilancia rigurosa en las plazas públicas.


  • Se presentaron y leyeron gacetas y comunicaciones oficiales sobre tratados de armisticio y regularización de la guerra acordados entre las fuerzas de la República de Colombia (lideradas por Simón Bolívar) y los jefes contrarios (como Pablo Morillo), así como disposiciones del gobernador político y militar y del provisor eclesiástico.


  • Se trataron asuntos particulares como peticiones de certificación de buena conducta (por ejemplo, del arcediano Jacinto Lince), reclamos sobre gastos y cauciones -garantías- asumidos por el primer penalista Juan Dávila en favor de las tropas, y amonestaciones para que los ayuntamientos mantengan una asistencia puntual bajo sanción de multas pecuniarias.





















 
 
 

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