MEMORIAS DE LA LUZ
Actualizado: 5 sept

Un jueves del mes de noviembre del año 2012 me encontraba en la ciudad de Cuenca (Ecuador) haciendo una investigación sobre la obra de Guillermo Larrazábal y me encontré en la Sala de su casa un óleo que conservaba con celo su esposa Eudoxia Estrella. Después de tomar un café y unas pastas, me indicó conmovida que había sido la última obra que había pintado su esposo y que lo había hecho apenas una semana antes de morir. Tomando aliento me siguió conversando que para este maestro español la muerte era un encuentro con la Luz. Esta visita me hizo reflexionar y en mi interior sabía que en algún momento llegaría la oportunidad de trabajar e investigar sobre la luz.
Empecé a darme cuenta de que estamos rodeados de muchas luces, como por ejemplo la luz espiritual que este artista sentía, que era el encuentro con "La Otra Orilla". Y, poco a poco, fui encontrando muchas luces espirituales, esas que llevamos “en” y “con” nosotros mismos. Sin necesidad siquiera de ser creyentes, sencillamente como almas iluminadas, esas que son como la crestería de un relámpago en la noche. Esas que milagrosamente vemos aparecer a menudo en los niños y que algunos —pocos— logran conservar durante toda la vida. Había aparecido la dimensión vertical: La luz de "La Otra orilla", y "La luz de cada uno de nosotros".
Era mayo del año 2016, recibo una llamada de Quito, del Presidente de la Academia Nacional de Historia, me dice que estoy nominado para ser Miembro Numerario de la Academia Nacional de Historia. En el discurso de investidura (Capítulo 3, pág. 106 ss), decido reflexionar sobre la Luz y lo relaciono con la dimensión horizontal: La Luz y los Demás; y, la Luz en la Naturaleza. Estaba compuesto el cubo lumínico.
Finalmente, confesarles que en lo único que coincido con Maquiavelo, es en su culto al tiempo, porque “los tiempos son más poderosos que las cabezas”. Viajando por Europa especialmente lo entendí desde joven sin saber que llegaría a echar raíces algún día en Loja. Por esto siempre rindo homenaje al olfato como virtud de la inteligencia.




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