MUY NOBLE, LEAL Y ANTIGUA CIUDAD DE SANTIAGO DE GUAYAQUIL
Actualizado: 26 sept

Contiene registros detallados sobre pagos, tasaciones y deudas vinculadas a la media anata (impuesto virreinal), así como libramientos y cuentas presentadas ante las Cajas Reales.
En los textos se entrelazan de forma constante asuntos administrativos, oficiales y notariales que involucran tanto a la ciudad de Loja (mencionada en los protocolos de escrituras y obligaciones de vecinos) como al puerto y jurisdicción de Santiago de Guayaquil.
Se documentan nombramientos, confirmaciones de oficios públicos, exámenes de escribanos y actuaciones de autoridades civiles y judiciales (como la intervención de escribanos reales, contadores y del fiscal de la Real Audiencia) para dar validez legal a contratos, testamentos y ventas de bienes de la época.
En las sesiones de cabildo, las autoridades locales trataban diversos asuntos administrativos, judiciales, nombramientos de cargos y medidas de infraestructura urbana.
Se realizaban habitualmente en las casas de los capitulares o en las viviendas de los oficiales reales y tenientes generales (como el capitán Pedro Alfonso Carcos). Participaban de manera regular alcaldes ordinarios, regidores, procuradores generales, alguaciles mayores y escribanos públicos.
Se debatió en esta oportunidad sobre la necesidad de reubicar o reparar las instalaciones del cabildo debido a que las casas anteriores se habían quemado en un incendio pasado.
Se acordó designar y adecuar salas específicas para albergar a los presos y mantener el secreto de las deliberaciones y causas judiciales.
Se documenta la toma de posesión y confirmación de cargos importantes, como alféreces mayores, capitanes de guerra y tenientes generales.
Se formalizan entregas de varas de justicia, estandartes y bandos conforme a la costumbre de la época y las disposiciones de la Real Audiencia.
Se presentaron diversas peticiones de vecinos, capitanes (como Andrés Morán de Buhón) y cartas de autoridades eclesiásticas y relatores de la real audiencia.
Se registraron asuntos fiscales, cuentas de propios y la lectura de provisiones reales y cédulas llegadas desde Quito o de instancias superiores.
Las actas documentan sesiones del cabildo en las que se procede a realizar elecciones y designaciones de cargos públicos mediante el sistema de cédulas o votos.
Se detalla la intervención de capitulares, regidores y figuras militares o de autoridad (como maestres de campo, tenientes de corregidor y alcaldes mayores) para asegurar que el proceso electoral se lleve a cabo conforme a las normativas y la costumbre establecida.
En las diferentes rondas de votación se introducen cédulas en un cántaro para sortear o elegir los puestos.
Se nombran y verifican cargos como el de procurador general y alcaldes ordinarios.
Tras el recuento de los votos y la lectura de los resultados, los elegidos son llamados para aceptar formalmente sus cargos, prestar el juramento correspondiente y asumir sus funciones dentro de la república o cabildo.
Al final de cada sesión o acuerdo, el documento es firmado por los capitulares, escribanos y autoridades presentes para dar fe y legalidad a los actos administrativos y electorales realizados.
Se registran y obedecen mandatos, cartas y provisiones reales enviadas por las autoridades de la Corona y la Real Audiencia, ordenando su cumplimiento y observancia en la ciudad de Santiago de Guayaquil. Se registra la llegada, el acatamiento y el obedecimiento de cartas, provisiones y cédulas enviadas por mandato real y de la presidencia de la Real Audiencia.
Las autoridades de la ciudad de Santiago de Guayaquil ordenan que dichos mandatos sean guardados, cumplidos y ejecutados conforme a lo dispuesto por la Corona y sus ministros.
Se dispone la inserción y puesta de estas provisiones en los libros de razón y archivos del cabildo para que conste formalmente su validez y aplicación legal.
Se documentan las reuniones y acuerdos de los cabildos ordinarios celebrados por el cabildo, justicia y regimiento de la ciudad, en los cuales participan el corregidor, capitanes, alcaldes ordinarios y procuradores generales.
Se presentan solicitudes de personas que buscan ocupar oficios de justicia y administración —como el de alcalde ordinario o alférez mayor— demostrando cumplir con los requisitos y calidades necesarias para el servicio. Se estipulan los nombramientos de cargos locales según la voluntad del cabildo y las preeminencias establecidas para el buen funcionamiento de la administración de justicia en la jurisdicción.
Se tramitan solicitudes de vara y ejercicio de oficios de justicia (como alcaldes ordinarios y alférez mayor) cumpliendo con los requisitos y calidades necesarias para el servicio de la administración local.
Se discuten asuntos relativos al manejo de fondos, bastimentos, el uso de los propios de la ciudad y diversas peticiones sobre pensiones o libramientos económicos presentados ante el cabildo.
A partir de la información recopilada anteriormente en los treinta primeros folios, las conclusiones referentes a las Actas del Cabildo de 1634 a 1639 sobre Santiago de Guayaquil, son:
1.- Las sesiones del cabildo, justicia y regimiento se celebraban de forma regular en las casas de los capitulares o de los oficiales reales, participando activamente figuras como el corregidor, capitanes, alcaldes ordinarios, regidores, procuradores y alguaciles mayores.
2.- El cabildo debatió la necesidad de reparar o reubicar sus instalaciones a raíz de un incendio pasado, acordando además designar salas específicas para resguardar a los presos y garantizar el secreto de las causas judiciales.
3.- Las elecciones de cargos públicos (como alcaldes ordinarios y procuradores) se realizaban mediante votaciones con cédulas introducidas en un cántaro, tras lo cual los elegidos prestaban juramento y firmaban los acuerdos junto a las autoridades.
4.- Las autoridades locales registraban, acataban y ejecutaban las provisiones reales, cédulas y cartas provenientes de la Corona y de la presidencia de la Real Audiencia, disponiendo su inserción en los archivos del cabildo para darles validez legal.
5.- La ciudad gestionaba de manera directa asuntos fiscales, el uso de los fondos de propios, bastimentos y diversas peticiones sobre pensiones y libramientos económicos presentados ante el cabildo.
Los folios 31 al 35v detallan un litigio judicial en la Real Audiencia de Quito (en torno a los años 1679 y 1690) relacionado con la renuncia y traspaso del oficio de Alguacil Mayor de la ciudad de Santiago de Guayaquil.
Joseph de Calho : Alguacil Mayor saliente, quien tras décadas en el cargo decide renunciar a su oficio en favor de su sobrino, Don Antonio de Calho.
El Fiscal de la Real Hacienda: Representado inicialmente por el Licenciado Juárez y posteriormente por otros fiscales y procuradores (como el Capitán Juan Pérez de Vargas, a través del procurador Antonio de Herrera), quienes intervienen para velar por los intereses de la Real Hacienda.
La parte fiscal acusa que el oficio fue tasado y evaluado por un valor muy bajo (tres mil pesos), lo cual representaría un fraude para la Real Hacienda, argumentando que el cargo real vale mucho más (de ocho a nueve mil pesos) debido al crecimiento y paso del tiempo en la ciudad de Guayaquil.
Por su parte, la defensa de Don Antonio de Calho argumenta que la tasación inicial es justa, que no existió ningún fraude en la renuncia, y acusa a los opositores (como Juan Pérez de Vargas) de actuar por enemistad personal, odios y rencores antiguos más que por el valor real del oficio.
El tribunal (con la participación de oidores y presidentes como el doctor Antonio de Morga y Don Alonso de Cacho hacia 1690) ordena repetidas veces recabar información, realizar nuevas tasaciones, examinar testigos y permitir la presentación de posturas o pujas por parte de los interesados.
Se exige que se evalúen las condiciones reales del oficio y se consideren las peticiones de ambas partes para decidir si se debe sacar nuevamente a pregón o mantener la validación del traspaso a favor de la familia Calho.




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